Sábado 15 de agosto del 2015 1482 Vistas

El día que Atahualpa Yupanqui conoció a Edith Piaf

Atahualpa Yupanqui, el músico más importante en la historia del folclore argentino y latinoamericano, tuvo un encuentro con la divina Edith Piaf que marcó su carrera.

"París tiene que escucharte", exclamó Edith Piaf, tras oír el talento de Atahualpa Yupanqui. (Foto:Difusión)

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Héctor Roberto Chavero Aramburu, conocido mundialmente como Atahualpa Yupanqui, es el cantautor por excelencia del folclore argentino, tanto así que se puede decir que Facundo Cabral y la querida ‘negra’ Mercedes Sosa estaban posesos por ‘Don Ata’ (como se le decía cariñosamente). Sus temas, mil veces versionados eran la musicalización del alma del paisano, del caminante y de la tierra misma; por ello quien lo escuchaba se escuchaba a sí mismo, por ello Atahualpa Yupanqui fue y es tan grande, a pesar de que ahora brinde recitales en las nubes.

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Atahualpa Yupanqui es ahora una especie de pasaporte para el viajero, te abre puertas y corazones a dónde vayas, si es que portas en tu cabeza una letra de él (y son más de 300), y es que el cantautor y escritor argentino recorrió el mundo repartiendo su cantar, es así que un día conoció a la gran Edith Piaf, encuentro casual que impulsó la carrera de “el que vino de lejanas tierras para decir algo”.

En 1949, después de unos recitales por países comunistas, hizo un alto en París donde conoció a los poetas franceses Aragon y Paul Eluard. Con Aragon no simpatizó pero con Paul Eluard se estableció una amistad basada sobre una gran estima recíproca. Un día, Eluard le dijo: “Esta noche ven con tu guitarra, te voy a dar una sorpresa”. Y fue efectivamente una gran sorpresa cuando vio entrar al departamento del poeta a Edith Piaf, que estaba en el apogeo de su carrera.

Cuando la Piaf lo escuchó, quedó deslumbrada y le preguntó: “¿Dónde trabajas?”, a lo que Don Ata le respondió: “En ninguna parte, ya me voy, ya me voy a mi país.” Algo emocionada, la cantante francesa replicó en voz alta una especie de orden y súplica: “No, París tiene que escucharte. Ven mañana a las 8 al Athenée con tu guitarra. Te mandaré el auto al hotel.” Al día siguiente, cuando el secretario de Edith Piaf vio que Yupanqui vivía en un hotelucho de ‘pulgas numeradas’, como él mismo decía, le contó sorprendido a la cantante.

Aquella noche del 6 de junio de 1950, Edith abrió el recital y cantó más de veinte canciones, para luego tomarlo de la mano y presentarlo al público. “Les presento a Atahualpa Yupanqui, un músico de mucho talento, a quien dejo cerrar el espectáculo. Quiero que lo escuchen como lo merece”, dijo la cantante ante un público sorprendido y curioso. Luego de interpretar sus zambas y sus milongas, el cantautor argentino recibió los aplausos más conmovedores de su vida.

Alargando su estancia en la ‘ciudad luz’, pocos días después firmó un contrato con Chant du Monde, y la Academia Charles Cros lo distinguió entre 350 artistas de todos los horizontes al otorgarle el Primer Premio al Disco Extranjero. En ese mismo año dio más de 60 recitales en toda Francia. Así comenzó su carrera internacional. Cosas del destino.

Escrito por Daniel León M.

info@ovejanegra.com.pe