Jueves 09 de junio del 2016 5959 Vistas

El día que Facundo Cabral conoció a su padre (VIDEO)

Uno de los más queridos hombres puestos sobre la faz de La Tierra, Facundo Cabral, siempre será un manantial de relatos y enseñanzas. Aquí un emotivo recuerdo.

El día que Facundo Cabral conoció a su padre (Foto: Referencial)

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¿Se han preguntado de dónde sale aquel tema emblemático de Facundo Cabral, No soy de aquí ni soy de allá? Pues aquella canción resultó de la improvisación de una noche en la que él quería cantarle a la libertad. El tema se hubiera perdido en el olvido si no fuera porque a la esposa de un amigo se le ocurrió grabarlo y le dio el casete como regalo. Pero la médula espinal del tema nos remite al nacimiento del trovador.

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El padre de Facundo Cabral se fue de casa antes de que este naciera. Luego Sara, la madre de Cabral, fue echada de la casa junto a sus pequeños hijos, y Facundo no tuvo un techo donde nacer, por ello lo de “no soy de aquí ni soy de allá”. Él contaría que nació en una de las calles de La Plata, como presagio de lo que más adelante la vida le depararía: sinsabores, lucha y mucho aprendizaje, como preparando al gran apóstol musical para un camino que ni la muerte detendría.

Una noche, tras terminar un concierto, Facundo con 46 años encima, se llevó una gran sorpresa, en el pasillo lo esperaba su padre. “Lo reconocí porque era igual a la foto que mi madre siempre había guardado, pero con el pelo cano. Lo reconocí en el acto porque siempre vi esa foto.”, contaba Cabral. “Mi padre era todo un caballerazo. Era todo lo contrario a mí, era muy elegante, siempre bien puesto. Estaba allí y me quedé congelado”.

Este era el primer encuentro con su padre, ¿se imaginan la tormenta de emociones, pensamientos y nervios que azotaban dentro de aquel hombre que paseaba su música por el mundo pregonando la paz, el perdón y el amor? ¿Qué hacer? Un día Cabral dijo sobre su padre: “Mi padre agotó el odio en mí, lo odie profundamente, había dejado sola a mi madre con siete hijos en un desierto insoportable. Murieron cuatro de hambre y frío en ese tiempo. Sobrevivimos de milagro tres”. Y ahora estaba frente a él, con todo el derecho de decirle todo lo que su corazón guardaba. En ese momento, el recuerdo de las palabras de su madre retumbaron en su cabeza:

“Vos que caminás tanto algún día te vas a encontrar con tu padre. ¡No cometas el error de juzgarlo! Recuerda el mandamiento: honrarás al padre y a la madre. ¡Segundo!, ese hombre que vas a tener enfrente es el hombre que más amó, más ama y más ha amado tu madre. Tercero, lo que corresponde es que le des un abrazo y las gracias porque por él estás gozando las maravillas de Dios en el mundo.”

El desenlace de este encuentro lo cuenta el mismo Facundo: “Por eso cuando vi a mi padre nos acercamos, nos abrazamos y fuimos grandes amigos hasta el final de sus días. Aquella vez me liberé, dije: ‘Mi Dios, qué maravilloso es vivir sin odio’. Me costó años perdonar y pude hacerlo en un segundo. Y me sentí tan bien”.

Escrito por Daniel León M.

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